Rivales

(Elegida por María)

La película española “Rivales” no me ha gustado nada. O mejor dicho, casi nada. Hay momentos buenos, pero con muchos altibajos y un guión bastante irregular que al principio intenta contar varias veces la misma historia pero desde distintos puntos de vista y añadiendo nuevas perspectivas en cada pasada, un poco como hace “El Cortafuegos”, si sabes de lo que hablo. Bien, pero a medio camino el guionista se arrepiente y empieza a contarlo todo a la vez un poco al modo de una película de enredo. Esto tampoco es malo en si mismo pero las historias independientes son demasiado diferentes, no solo en lo que cuentan, sino en el tono en que lo hacen con lo que el conjunto chirría bastante y no convence. Al menos a mí no me ha convencido.

Es especialmente reseñable la primera historia que se cuenta, la de Guillermo León, protagonizada por Ernesto Alterio y por Adrian Portugal, que hacen de padre e hijo respectivamente. No es mala historia, en absoluto. Pero al margen de que el episodio en si mismo sea bueno o malo, lo verdaderamente destacable es que Alterio borda su papel. Y su partenaire, Adrian, no se queda muy atrás y le da una réplica excelente.

El problema es que lo hacen demasiado bien. Tan bien que hacen a sus personajes completamente creibles y sólidos. Y lo que originalmente se suponía una comedia, te acaba congelando la sonrisa en la cara, porque resulta que Guillermo y su hijo inspiran piedad y compasión, no risa, incluso en las situaciones más disparatadas. La culpa no es de Alterio ni de Adrian, por supuesto, sino del director, que en algún momento del rodaje debería haber parado la sesión para decirles: “A ver, Ernesto, Adrian, coño, teneis que sobreactuar un poco para que el personaje se convierta en caricatura, porque si no los espectadores van a salirme del cine llorando, leches.”

Que a lo mejor es lo que buscaban, ojo. A lo mejor querían una comedia agridulce con una parte seria para juntar un collage tragicómico. Pero entonces equivocaron todo el marketing, el montaje y el formato de las historias, porque el resultado es fallido también en ese sentido. Sobre todo en la segunda mitad, cuando las historias se fusionan y saltas de una a otra rápidamente pasando de algo que es más bien triste o otra escena que pretende ser cómica. Desconcierta bastante.

En cuanto a Juanjo Puigcorbé, hace de sí mismo, igual que Jorge Sanz y todo el grupo de la fragoneta en una historia que está ya bastante vista y es facilona. Menos vista pero también facilona es la de Santi Millán, que resulta floja y no se sostiene. Como ocurría con Alterio, a veces Santi Millán hace demasiado bien de jefe hijo de puta y acaba cayéndote mal, con lo que tampoco te ries mucho. Pero al menos Kira Miró alegra la vista y hace un papel digno, aunque se le va un poco la mano con el tic de las narices.

En cuanto a la historia de los entrenadores es completamente anecdótica, puro relleno para aumentar la sensación de enredo.

Y luego está Rosa María Sardá. :-)

Magnífica. Perfecta. Directamente y sin tapujos. Sin ninguna duda, lo mejor de la película. Ella justifica por sí misma el precio de la entrada. Y no hay mucho más que añadir a eso.

En general, entretenida con altibajos. En cinco estrellas yo le daría una, y tendría nombre propio: Rosa María Sardá.

Opinión: ★☆☆☆☆

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