El tren de las 3:10
(Elegida de mutuo acuerdo)
Últimamente no se ven en el cine muchas películas del oeste. Parece que ese filón se ha agotado ya, aunque no me lo explico, porque con un poquito de imaginación da para mucho y se podrían sacar argumentos de lo más interesante. El oeste americano fue mucho más complicado de lo que parece y se podrian dar muchas vueltas de tuerca a casi todo.
Pero los guionistas de Hollywood están en plena crisis y andan bastante escasitos de ideas, así que ya no sacan más que adaptaciones de superheroes del comic (que tienen su gracia, pero solo hasta cierto punto), y remakes de películas antiguas (que ya empieza a estar uno un poco hasta las narices).
Y esto viene a cuento porque “El tren de las 3:10″ es un remake de una película de Glenn Ford, nada más y nada menos que del 57. Bien, la verdad es que no vi la película original, y si la vi, no me acuerdo de ella. Pero ya os podeis imaginar por el tonito con que escribo estas líneas, que la nueva versión no me ha gustado demasiado.
Y eso que los actores no lo hacen mal. En general, todos, más o menos, hacen una actuación bastante decente, y alguno hasta se luce bastante más de lo yo me esperaba.
Russell Crowe haciendo de Ben Wade está un poco en su línea. Hombre, para ser sinceros, uno tiene la sensación de que Russell Crowe hace siempre el mismo papel o muy parecido. Lo hace bien, o por lo menos no chirría (que es lo más importante que uno le pide a un actor), pero tampoco es como para lanzar el sombrero al aire, ni para plantearse darle un oscar, porque a ratos no cuela como tipo duro. ¿Qué quereis?. Hay un momento en que Wade (el pistolero desalmado) le dice a William Evans (el hijo del granjero) que no, que él no es ningún héroe, sino un asesino malo malísimo. Bien, pues ese era un buen momento para que Russel Crowe se luciera. Y no lo hace. Simplemente suelta la frase y no convence ni un poquito. Hasta Kevin Costner lo hizo mucho (pero mucho) mejor, si sabes a qué película me refiero. ;-)
Christian Bale haciendo de Dan Evans, el granjero, es otra cosa muy distinta. Nunca fui un fan de Bale, la verdad, pero en esta película borda el papel. Así, sin darse una pizca de importancia. Su personaje es un campesino aburrido, una persona que ha vivido toda su vida bajo la bota de los terratenientes, en compañía de una esposa que es idiota perdida y un hijo que es como para darle collejas hasta que se ría. Y aún así, el actor consigue transmitirnos sin alardes todo el dolor y toda la decepción que han marcado su vida, desde que fue herido en la guerra dejándole tullido para siempre. Y sin decirlo en ningún momento, logra hacer creíble la sensación de que hay mucho más en su interior, y que tenemos a alguien capaz de enfrentarse a todo y a todos, si así se tercia. Muy, muy bien, la actuación de Christian Bale. Y ésta sí podría ser de oscar.
También está estupendo Peter Fonda, como Byron McElroy. No se por qué, pero este hombre llena la pantalla sin necesidad de hablar. Es una pena que el guion le haya dejado un papel tan chorras, porque de haber tenido la oportunidad de hacer de Dan Evans hubiera sido también una gozada.
Gretchen Mol, como Alice Evans (la esposa del granjero), hace un papel insulso y sin ningún aliciente. Pero no porque la actriz lo haga mal, sino simplemente porque el guión así lo exige. Y es que Gretchen es una mujer completamente odiosa (o al menos a mi me lo pareció) por su incapacidad para empatizar mínimamente con su marido, o incluso con sus hijos. Se trata de una mujer hermosa, pero con el tipo de belleza que a mí, por ejemplo, me deja completamente frio porque cumple todos los cánones, no expresa nada, y casi está cortada a escuadra y cartabón. Supongo que era exactamente lo que buscaba el director de casting, y si es así, desde luego hizo un buen trabajo porque la actriz da el tipo, y hace exactamente la actuación insulsa y falta de empatía que su físico sugiere.
Logan Lerman interpreta a Willian Evans, el hijo del granjero, un chico en plena adolescencia y cargado de hormonas y de rabia contra el mundo. Y especialmente contra su padre. Uno desearía poder darle de collejas, porque tienes la sensación de que Dan Evans es en el fondo un buen hombre atrapado en una familia y en unas circunstancias que no son dignas de él. Pero en fin, la adolescencia es así, todos lo sabemos, y desde luego el actor sabe decírnoslo de forma contundente, así que se puede decir que el chico ha hecho también un buen trabajo.
Ben Foster haciendo de Charlie Prince, el segundo al mando de la banda de Ben Wade, hace un papel vistoso pero más convencional. Supera a Russell Crowe, desde luego, porque da la sensación de ser un verdadero cabrón con muy mala leche (cosa que Crowe no consigue). Pero lo logra a expensas de una actuación un tanto clásica. El truco de no pestañear nunca esta ya un poco visto, pero la verdad es que lo hace bastante bien. Como también la sonrisa forzada que saca en un par de escenas. No ganará un oscar al mejor secundario, no, pero su papel está bien representado y destaca por encima de los demás, (a excepción de Christian Bale, por supuesto).
La fotografía, un poco plana. No destaca ni por los paisajes, ni por el uso de polarizadores para resaltar los colores, ni tampoco por una estética gris y polvorienta al estilo de “Sin perdón”. En otras palabras, una fotografía vulgar y sin pretensiones, que cumple su función y punto. Y lo mismo, prácticamente, podría decirse del montaje, que es de lo más normalito que uno se ha echado a la cara últimamente.
Y luego está el guión, claro. Pero es que no tiene ni pies ni cabeza, y a ratos te saca de la película a bofetadas. Lo malo es que no puedo destriparlo como me gustaría, porque de hacerlo te la estropearía por completo si quieres verla. Una pena.
Pero sí te voy a contar un detalle que parece una chorrez pero por la cual a punto estuve de levantarme e irme del cine: A ver, señores. En pleno siglo XIX, en la época previa a la asepsia, y con un balazo en el vientre, me da igual lo bueno que sea el veterinario o lo duro que sea el pistolero. Símplemente está muerto. Y será una muerte dolorosa y lenta. Es así de simple. ¿Vale?. ¿De acuerdo?. ¿Estamos?. Pues eso, que por ahí no paso, connnnio, que eso es una tomadura de pelo. :-(
Y no quiero meter más spoilers, porque quizás tú quieras ver la película y no voy yo a estropeártela. Pero sí quiero dejar constancia de que el comportamiento de Ben Wade, sobre todo al final, no se lo cree ni el guionista. Pero vamos, que no cuela ni con palanqueta.
Por no hablar de lo rarito que resulta que pistoleros con tan buena puntería cuando viene al caso, luego no parezcan darle ni a un elefante a plena vista en medio de una ensalada de tiros. Venga, hombre, seamos un poco coherentes, caramba.
Y en fin, que no, que no me ha gustado. Reconozco que resulta un poco refrescante ver una peli del oeste a estas alturas, y de hecho a María le ha gustado mucho más que a mí (cosa rara, porque ella es la puñetitas y yo el conformista). Pero podían haberse esmerado un poco más. Eso también.
Dos estrellitas y van que chutan, ea.
Opinión: 




